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Por Marta
Ferrara, directora de Semillas para la Democracia
Mientras
no exista presión social suficiente, mientras la sociedad
civil no se involucre decididamente y sea protagonista de la
oportunidad histórica de renovar la Corte Suprema de Justicia,
las decisiones estarán siempre en manos de sectores políticos
retardatarios.
La
renovación de la Corte Suprema de Justicia, su integración
por jueces probos, éticos y autónomos, es un paso
esencial hacia la independencia del Poder Judicial en el Paraguay y a
la consecuente recuperación de la legitimidad del sistema
democrático.
Mientras
los nombramientos se manejen de acuerdo a intereses sectarios en vez
de en hacerse en base a principios republicanos, el avance hacia esta
anhelada independencia se verá frustrado.
En este
marco, es importante asumir que la convocatoria del Presidente de la
República a sesión del Senado para llenar la vacancia
en la CSJ, necesariamente ha implicado la búsqueda de acuerdos
políticos con distintos sectores, cayendo así en la
lógica perversa del cuoteo de algunos sectores de la clase
política nacional. Así como hay que entender que son
los sectores retardatarios de los partidos los que controlan el
Congreso, y mientras no exista presión social suficiente, los
cambios en la Corte siempre dependerán de éstos,
manteniéndose así la tan perniciosa partidización
del Sistema de Justicia.
Si no
existe fuerza suficiente desde la sociedad civil, para ejercer un
contrapeso efectivo a la discrecionalidad de estas fuerzas
partidarias que responden a intereses sectarios, la renovación
de la Corte caerá en la camisa de fuerza del cuoteo.
En ese
sentido, la sociedad civil desde diversas organizaciones, y
particularmente Semillas para la Democracia, sigue sosteniendo la
imperiosidad de: hacer público y participativo el proceso
de selección y nombramiento de los Ministros de la Corte; de
establecer criterios y un perfil con altas exigencias profesionales y
éticas; y de contar en todo el proceso de renovación de
la CSJ con la presencia activa de fiscalizadores de la Organización
de Estados Americanos.
Reafirmamos
que la idealización de los partidos como instancias válidas
de representación de los intereses de las diversas
organizaciones intermedias y la ciudadanía en general, no es
más que una falacia tras la que se esconde la intención
de mantener privilegios privados sectarios. Los partidos son
fundamentales en un sistema democrático, siempre que cumplan
su misión. Asimismo, la sociedad civil es igual o más
importante en una democracia pluralista.
Dejar
todo en manos de los partidos, puede llevarnos a un callejón
sin salida en la búsqueda de la independencia del Poder
Judicial.
Desde
nuestra organización, en articulación con otros
sectores de la sociedad civil y con sectores partidarios que buscan
la construcción de una República Democrática,
seguimos proponiendo al Presidente de la República este
conjunto de mecanismos que permitirán la construcción
de consensos y que supera el cuoteo partidario.
Creemos en la
posibilidad de cambiar las prácticas políticas
habituales en beneficio de la institucionalidad democrática y
en función a ello trabajamos.
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