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En las internas liberales se reedita la polémica fórmula oposición-gobierno |
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lunes, 21 de junio de 2010 |
El gobierno de Fernando Lugo mira muy de cerca la elección en el PLRA,
donde se juega la posibilidad de que los aliados asuman la dirección
del partido, situación por demás muy posible. En las internas se juegan
muchas cosas, entre ellas, la reedición de la polémica y contradictoria
política de oposición-gobierno a la que el Partido Colorado nos
acostumbró luego de la retirada de Stroessner.
El próximo 25 de julio, los liberales realizan sus elecciones internas
para elegir autoridades partidarias y candidatos a municipales. Por
ahora, el gobierno de Fernando Lugo apuesta a que el frente gubernista
se alce con la mayoría del partido, donde el jefe político que corre
con fuerza es el senador Blas Llano. Ya ha sido titular del PLRA en
tiempos en que era todavía un hombre del franquismo, del que se abrió
para articular fuerzas al interior del partido en torno de la
candidatura vicepresidencial de Carlos Mateo Balmelli. En dichas
internas (9 de diciembre de 2007), Mateo, luego de estar mucho tiempo
muy por debajo de Federico Franco en las encuestas, perdió por no más
de tres mil votos, gracias a la “capacidad de articulación” que el
senador Luis A. Wagner le adjudica a Blas Llano.
Luego de
algunos coqueteos que no prosperaron con el otro jefe político aliado
al Gobierno, el ministro Efraín Alegre, Salyn Buzarquis, el candidato
“opositor”, cerró alianza con el movimiento del vicepresidente Federico
Franco, armándose así un bloque de peso.
Rota la
posibilidad de alianza con Alegre, Salyn Buzarquis salió al mundo
cerrando filas no solo en torno del vicepresidente Franco, sino que se
sumó al discurso articulado que condena la supuesta sujeción del
gobierno de Fernando Lugo al “eje del mal”: Bolivia, Ecuador y
Venezuela. Pero sobre todo atacando “el peligroso acercamiento” con el
demonio de moda: Hugo Chávez Frías.
Llano, en lo suyo, fue
coordinando alianzas con varios grupos del PLRA, entre ellos Sombrero
Pirí, con fuerza en el Norte, y Cambio Imbareteve, liderado por Wagner,
con un discurso abiertamente oficialista.
Un tercer frente
es también “oficialista” (las comillas son nuestras porque en la
comunidad política tradicional el oficialismo dura lo que duran los
cargos): el movimiento de Efraín Alegre, ministro de Obras Públicas,
presenta al diputado por Ñeembucú Víctor Ríos. El grupo de Alegre, en
las internas pasadas, se había aliado al franquismo.
En
el PLRA, luego de que se desbarrancara el liderazgo histórico de
Domingo Laíno, no existe un sector con mayoría propia. De ahí que la
articulación de fuerzas es trascendental en un partido que, al igual
que el Partido Colorado, se organiza como una máquina electoral donde
los punteros y caudillos de base son referencias ineludibles para los
electorales.
Oposición-gobierno
Luego
de la caída de Alfredo Stroessner, el juego de oposición-gobierno en el
Partido Colorado funcionó inercialmente. Ya en un primer momento, al
ver que Andrés Rodríguez (presidente 1989-1993) no cumpliría con el
pacto que desplazó a Stroessner del poder, Luis María Argaña
obstaculizó su reelección bloqueando esta posibilidad en la
Constitución de 1992.
Tras el robo electoral de las internas
del 92 que le asestara el entonces “oficialismo” (Andrés Rodríguez,
Lino Oviedo, Blas N. Riquelme, Calé Galaverna, entre otros), el
tradicionalismo, luego devenido en Reconciliación Colorada, desarrolló
una incansable disidencia con el gobierno de Juan Carlos Wasmosy. Le
fue bien el discurso a Luis María Argaña hasta llegar a la presidencia
del Partido Colorado. En el camino a la Presidencia de la República se
encontró con Lino Oviedo, el cual, despojado, en abril de 1996, del
manejo de cupos en la administración pública y de otros negocios, se
convirtió en turbulento contrario del gobierno del clan de Wasmosy.
Lino Oviedo también ganó las internas presidenciales de 1997, aunque
luego fuera descalificado, a menos de un mes de los comicios, por la
Corte Suprema de Justicia, al confirmar esta la sentencia del tribunal
militar extraordinario de 10 años de prisión por la intentona golpista
del 96.
Asumía su segundo, Raúl Cubas Grau, y como compañero
de fórmula un enemigo íntimo, Luis M. Argaña. En el gobierno de
Fernando Lugo, el vicepresidente Federico Franco reedita este modelo,
en una apuesta bastante incierta. Su partido volvió a la administración
central luego de 68 años, a excepción de la breve participación en el
mal llamado “gobierno de unidad nacional” ensayado tras el marzo
paraguayo (1999), con Luis González Macchi en la Presidencia. Los
resultados de esta política se verán, en un primer momento, en las
internas próximas. Estas indicarán si es un sendero potable en un
partido que aún no es lo que podríamos llamar un partido-estado
hegemónico.
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Terna Corte Suprema de Justicia
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